La semana arrancó con un escándalo de esos que le encantan a la oposición: el propio ex vocero presidencial Manuel Adorni admitió que el Gobierno reasignó fondos públicos para sostener el número del superávit fiscal, algo que el kirchnerismo aprovechó al máximo para hablar de “maniobras contables”, mientras Casa Rosada insistía en que fue solo una reasignación técnica y legal. La diputada Victoria Tolosa Paz sumó leña al fuego acusando al ministro Caputo de haber desviado cerca de 1 billón de pesos del fondo vial para maquillar las cuentas, y pidió que se investigue. Con ese clima, el Gobierno llegó al Congreso a pelear varios frentes a la vez – reforma del Banco Central, blanqueo fiscal, RIGI ampliado, ley de sociedades y pliegos judiciales – todo junto, como quien no quiere perder tiempo.
En medio de ese fárrago legislativo, el oficialismo logró avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, aunque sin peronistas en el recinto: se retiraron denunciando falta de debate, pero LLA sacó el proyecto igual, dejando como único objetivo del BCRA la estabilidad de la moneda. Puertas afuera, cientos de científicos salieron a marchar con camisetas de la Selección para protestar por el recorte del 43% en fondos para ciencia y tecnología desde 2023, en una imagen tan argentina como cualquier otra: la mezcla de fútbol y reclamo social. La inflación, mientras tanto, decidió no cooperar – tras tres meses de baja, repuntó a 2,1% mensual en julio, con un acumulado de 33,8% anual, lo que ya deja fuera de alcance la meta oficial del 10,1% para todo el año. Para no perder la costumbre, el Gobierno también empezó a aflojar un poco la política monetaria, inyectando liquidez a los bancos – 3,8 billones de pesos en julio – algo que varios economistas miran con cara de “ojo con esto”.
En el tablero político, el año 2027 ya empieza a sentirse cerca: PRO y LLA coquetean cada vez más abiertamente, con Macri y Karina Milei retomando el diálogo y el nombre de Diego Santilli sonando fuerte como posible candidato común a la gobernación bonaerense frente a Kicillof. Del otro lado, el peronismo se reunió en pleno – Kicillof, Máximo Kirchner, Massa y varios gobernadores – para discutir las PASO y tratar de ordenar una interna que sigue lejos de estar resuelta. Y como frutilla del postre diplomático, hubo un nuevo cruce por Malvinas, esta vez entre un viceministro argentino y un funcionario británico por la conmemoración de la llegada inglesa a las islas – como quien dice, ningún tema queda nunca completamente cerrado en esta agenda.
En el plano internacional y energético, la semana tuvo varias señales de peso: el embajador de EE.UU. advirtió sobre los riesgos de que empresas chinas participen en Vaca Muerta, generando un nuevo round de tensión con Pekín; YPF confirmó una inversión de 51.000 millones de dólares para exportar GNL desde Vaca Muerta junto a Eni y XRG; y el propio Peter Thiel compró un 1% de Vista Energy por unos 76 millones de dólares, sumándose a la lista de inversores extranjeros que le ponen fichas al boom energético argentino. Para cerrar, el Gobierno también flexibilizó las restricciones post-2001 para que los bancos presten en dólares a empresas con ingresos en pesos, y Karina Milei se puso al frente de los preparativos para la eventual visita del papa León XIV – una semana, como siempre, con algo para cada gusto: economía, diplomacia, ciencia y hasta un poco de Vaticano.






