¿Cuántas suscripciones a Netflix hay que contratar para no pagar el impuesto a las ganancias?

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Facundo Pereyra
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La ley argentina del impuesto a las ganancias permite a los trabajadores en relación de dependencia deducir de su base imponible una serie de “deducciones generales”, entre las que se incluyen gastos de alquiler, seguros de vida, planes de medicina prepaga, personal doméstico y, desde hace poco, servicios de plataformas de streaming. Técnicamente, la suscripción a Netflix no se deduce con ese nombre, sino dentro de una categoría más amplia: el pago por acceso a servicios de televisión por cable, video cable o internet, uno de los servicios digitales incluidos en el listado de deducciones de la ARCA. La pregunta “¿cuántas suscripciones se necesitan para no pagar el impuesto?” puede parecer absurda en la forma, pero es totalmente legítima en el fondo: sirve para poner a prueba si el sistema de deducciones es razonable y proporcionado en relación con los precios reales al consumidor.

Empecemos por los precios de Netflix. En julio de 2026, el plan estándar cuesta 14.999 pesos mensuales antes de impuestos y unos 18.449 pesos con IVA e Ingresos Brutos incluidos; el plan básico cuesta 8.999 pesos, unos 11.069 con impuestos, y el plan premium, 19.999 pesos, unos 24.599 con impuestos. Para los cálculos, tomaremos el plan estándar (el más popular) y su precio de 14.999 pesos como “unidad de medida”.

Pasemos ahora al otro lado de la ecuación. A partir de julio de 2026, el mínimo no imponible de la cuarta categoría para un trabajador soltero y sin cargas de familia será de unos 2.909.508 pesos mensuales netos, lo que equivale aproximadamente a 3.500.000 pesos brutos. Esto significa que el trabajador solo empieza a pagar el impuesto si su salario de bolsillo supera esa cifra. Hasta el primer semestre de 2026, ese umbral era de 2.490.038 pesos netos; desde julio aumenta cerca de un 17%, en línea con la inflación acumulada del primer semestre.

Cálculo básico: cuántas suscripciones de Netflix se necesitan frente a la alícuota inicial

El impuesto no se calcula sobre la totalidad de los ingresos que superan el umbral, sino solo sobre el excedente, aplicando una escala progresiva. El tramo inferior grava con un 5% los primeros 600.000 pesos aproximadamente por encima del mínimo no imponible. Así, si el salario neto es de 3.000.000 de pesos, es decir, 90.492 pesos por encima del nuevo umbral de julio, el impuesto mensual calculado a la alícuota del 5% será de unos 4.525 pesos. Esto equivale aproximadamente a un tercio de una suscripción estándar de Netflix. En otras palabras, si este trabajador pudiera “deducir” una sola suscripción de Netflix —14.999 pesos— de su base imponible, su obligación por Ganancias desaparecería por completo, ya que quedaría nuevamente por debajo del mínimo no imponible. En su caso, le alcanza con exactamente una suscripción.

Si subimos un poco más en la escala, un trabajador con un salario neto de 5.000.000 de pesos mensuales, ya muy por encima del umbral, en la zona de alícuotas del 12% al 19%, paga entre 200.000 y 250.000 pesos mensuales de impuesto a las ganancias. Para anular esta obligación exclusivamente mediante la deducción de suscripciones de Netflix, teóricamente necesitaría deducir una cantidad suficiente para reducir su base imponible por debajo del mínimo no imponible. Pero el sistema es más complejo: las deducciones no reducen el impuesto en sí, sino la base sobre la cual se calcula. Con una alícuota del 12%, reducir la base en 14.999 pesos —una suscripción— disminuye el impuesto en unos 1.800 pesos. Para “ahorrar” 200.000 pesos de impuesto gracias a Netflix, habría que deducir unos 1.667.000 pesos en gastos de suscripciones, lo que equivale a 111 suscripciones estándar por mes, o 9,25 por día. En la práctica es un absurdo, y justamente eso es lo que la pregunta pone en evidencia.

El límite realista de la deducción y su lógica

La ARCA establece topes anuales para la deducción de gastos en “servicios de acceso a televisión por cable e internet”; por lo tanto, la deducción no es ilimitada. Según la redacción vigente de la ley, la deducción anual máxima por este concepto no puede superar el 40% del mínimo no imponible anual. Con el nuevo mínimo no imponible de julio, que ronda los 34.914.094 pesos anuales, el 40% equivale aproximadamente a 13.965.638 pesos por año, o 1.163.803 pesos por mes. Al precio del plan estándar —14.999 pesos—, esto equivale a 77,6 suscripciones mensuales: la cantidad máxima de suscripciones de Netflix que, en teoría, se pueden computar. En la práctica, por supuesto, nadie contrata 77 suscripciones, pero esa sería la cantidad de gastos ficticios en streaming necesaria para agotar el tope de esta deducción.

Cuánto se necesita realmente según el nivel de ingresos

Un trabajador con un salario bruto de 3.500.000 pesos, unos 2.905.000 netos, se encuentra exactamente en el nuevo umbral de julio: no paga impuesto a las ganancias. No necesita ninguna suscripción de Netflix para reducir su carga fiscal; de todos modos, cualquier deducción le da un margen adicional de protección frente a un futuro aumento de sueldo que lo convierta otra vez en contribuyente.

Un trabajador con un salario bruto de 5.000.000 de pesos, unos 4.150.000 netos, el típico profesional calificado del sector privado, paga mensualmente entre 150.000 y 180.000 pesos. Con una alícuota del 12% para ese nivel, cada suscripción de Netflix reduce el impuesto en unos 1.800 pesos. Para anular por completo su obligación, necesitaría entre 83 y 100 suscripciones mensuales, otra vez muy por encima del tope de la ARCA. Siendo realistas: una sola suscripción le ahorra 1.800 pesos por mes, es decir, apenas algo más del 12% del valor de la suscripción. El beneficio fiscal es modesto.

Un trabajador con un salario bruto de 15.000.000 de pesos, un alto directivo, un abogado o un médico con una práctica muy exitosa, queda alcanzado por una alícuota del 30% al 35% y paga sumas considerablemente mayores. Allí, cada suscripción ahorra entre 4.500 y 5.200 pesos de impuesto, casi un tercio de su valor. La deducción máxima de 77 suscripciones —el tope de la ARCA— le genera un ahorro de unos 350.000 a 400.000 pesos al mes. Ya no es una cifra absurda, pero aun así sigue siendo una fracción menor frente a su obligación fiscal mensual.

El trasfondo político: por qué se puede deducir el streaming

La inclusión de las suscripciones a streaming y televisión por cable en la lista de deducciones fiscales no es casualidad. Es el resultado del cabildeo de las empresas de telecomunicaciones en el Congreso argentino durante la década de 2010, cuando lograron que la “TV por cable” se equiparara a los “gastos necesarios del hogar”, al igual que los planes de salud o el alquiler de vivienda. Netflix, en los hechos, se benefició de esa normativa ya existente como servicio de streaming extranjero, sin necesidad de impulsar una legislación especial. La consecuencia práctica es que el Estado argentino subsidia, a través de la deducción fiscal, una parte del costo de la suscripción para todos los contribuyentes en blanco que la incluyen en su declaración. Con una alícuota del 12%, esto representa un subsidio de unos 1.800 pesos mensuales; con una del 35%, unos 5.250 pesos. Para la mayoría de los trabajadores el beneficio es pequeño, pero existe, y está lejos de ser conocido por todos.

Conclusión: una respuesta y cinco salvedades

La respuesta a la pregunta literal “¿cuántas suscripciones de Netflix se necesitan para no pagar el impuesto a las ganancias?” depende del nivel de ingresos y no es lineal. Para un trabajador que gana apenas por encima del nuevo umbral de julio, unos 3.500.000 pesos brutos, teóricamente bastan una o dos suscripciones para que la deducción reduzca la base por debajo del mínimo no imponible y anule la obligación. Para un contribuyente promedio con un salario de entre 5 y 7 millones brutos, una suscripción ahorra entre 1.800 y 2.500 pesos de impuesto por mes, lo que cubre entre el 12% y el 17% del valor de la suscripción. Para un profesional de altos ingresos, el beneficio es mayor en términos porcentuales respecto del costo de la suscripción, pero resulta insignificante frente a su obligación fiscal total. El tope legal hace que la “opción nuclear”, cubrir todo el impuesto mediante Netflix, sea materialmente imposible: el máximo equivale a 77 suscripciones mensuales del plan estándar y, aun así, no alcanza para cubrir el impuesto de un trabajador con ingresos superiores al tramo más bajo.