Argentina en 7 días: del 1 al 7 de septiembre

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Facundo Pereyra
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Septiembre arrancó con Malvinas otra vez en el centro de la escena, y esta vez con un condimento extra: Trump dijo que Estados Unidos está “revisando” su posición sobre la soberanía de las islas, sin aclarar mucho más, en medio de la presión que su gobierno viene ejerciendo sobre el Reino Unido por el gasto militar de la OTAN. Milei no dejó pasar la oportunidad y anunció un discurso por cadena nacional para el jueves, presentando el tema casi como un logro diplomático propio. De ahí en más, la semana se convirtió en un festival malvinero: primero anunció sanciones contra empresas que operan en las islas sin permiso argentino, después subió la apuesta con una nueva base naval en Tierra del Fuego —financiada reasignando 142 millones de dólares, aunque se estima que hace falta el doble para terminarla— y sobre el final llegaron las sanciones concretas contra 45 personas y compañías vinculadas a la exploración petrolera en la zona, con prohibición de ingreso al país y congelamiento de activos incluido. Londres, previsiblemente, contestó que no hay nada que discutir y que el referéndum de los propios isleños ya zanjó la cuestión hace rato — y la prensa británica tomó el discurso de Milei con la mezcla habitual de “es lo esperable de cualquier presidente argentino” y “esto no cambia nada”.

En el plano comercial, Washington aprovechó el buen momento bilateral para presionar por otro lado: pidió acelerar la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos, que prevé bajar aranceles a cientos de productos y ya viene mostrando resultados — las exportaciones argentinas a EE.UU. crecieron 38% en lo que va del año y el superávit bilateral ronda los 2.000 millones de dólares. Ahora la pelota queda del lado argentino, con la incógnita de cuándo mandarlo al Congreso y si consigue los votos. Del lado energético también hubo buenas noticias inesperadas: refinerías de Japón, Corea del Sur y China empezaron a comprar más crudo Medanito ante los problemas de suministro desde Medio Oriente por la guerra con Irán, lo que le abre a Vaca Muerta una ventana extra en el mercado asiático.

En el frente interno, el conflicto universitario sigue sin resolverse: la Justicia le dio al Gobierno solo tres días para informar cómo viene cumpliendo la ley de financiamiento universitario, después de que un juez se negara a levantar la medida cautelar vigente, mientras la oferta oficial de un 3% de aumento sigue siendo insuficiente para los sindicatos, que ya preparan una nueva protesta. Milei, en paralelo, redobló su apuesta política declarando que no ser reelecto sería un “suicidio social” para el país — nada de medias tintas, como de costumbre. Y el affaire Thiel sigue dando cola: el Congreso formalizó una investigación sobre sus inversiones y sus vínculos con el Gobierno, buscando saber si sus empresas reciben algún trato preferencial en contratos estatales. Entre Malvinas, aranceles y sospechas de favoritismo, esta semana tampoco hubo tiempo para el aburrimiento en la política argentina.