Argentina en 7 días: del 25 al 31 de agosto

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Facundo Pereyra
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La semana empezó con Manuel Adorni todavía dando explicaciones: pidió 15 días más a la fiscalía para justificar el crecimiento de su patrimonio, mientras el fiscal Polichita corre el reloj de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito que cada vez suena menos a trámite y más a dolor de cabeza político. En Tierra del Fuego, mientras tanto, el gobierno provincial armó un escándalo por el ingreso de un petrolero británico al puerto de Ushuaia autorizado por Nación, reclamando que eso choca de frente con la posición argentina sobre Malvinas — y como si las islas no dieran ya suficiente tela para cortar, Estados Unidos metió otra cuchara al advertirle a Gran Bretaña que podría dejar de respaldar su reclamo de soberanía si Londres no aumenta el gasto militar de la OTAN. La diplomacia, como siempre, funcionando a puro trueque.

En el frente institucional hubo movimiento real: Diputados aprobó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central por 144 votos contra 102, que ahora pasa al Senado, mientras la oposición insiste en que es una jugada para reforzar el control de Milei sobre la entidad. El propio presidente se reunió con sus legisladores para pedirles que no aflojen ante la presión de “peronistas y periodistas” — el clásico llamado a la trinchera antes de las votaciones difíciles. En el frente institucional también hubo bajas: el titular de la Aduana, José Velis, renunció después de casi dos años, en lo que se lee como otra pérdida de poder para el círculo de Santiago Caputo, aunque no falta quien diga que fue por motivos personales. Y para no perder la costumbre de generar frentes externos innecesarios, el jefe de la Fuerza Aérea metió a Argentina en un round diplomático con Chile al hablar del Estrecho de Magallanes como zona de soberanía argentina — algo que Santiago recordó rápidamente que quedó saldado por los tratados de 1881 y 1984.

En el plano social y laboral, los números siguen sin acompañar el relato: el empleo formal privado está prácticamente en los mismos niveles que en 2016, con unos 241.000 puestos perdidos desde que asumió Milei — la famosa “década perdida” del empleo. Con ese telón de fondo, el Gobierno propuso un salario mínimo de referencia de 1 millón de pesos para los trabajadores peor pagos, sin resignar el techo del 2% en paritarias, y en paralelo avanza la municipalización de la justicia laboral en la Ciudad de Buenos Aires. También se reactivó el debate por la reforma electoral, con la posible eliminación o suspensión de las PASO como uno de los puntos más calientes — Patricia Bullrich ya dejó claro que para ella ambas opciones dan más o menos lo mismo. Cerrando el capítulo político, Milei tuvo un raro momento de autocrítica al reconocer que la economía “necesita cambios”, aunque sin bajar un cambio a su tono habitual contra los críticos.

Y para el balance económico, la semana dejó datos interesantes: JPMorgan y Santander negocian financiamiento por 14.000-15.000 millones de dólares para Argentina LNG, un consorcio liderado por Pan American Energy, YPF y Pampa Energía cerró 900 millones de dólares para el gasoducto que unirá Vaca Muerta con Río Negro, y la consultora LCG proyecta un récord exportador de 103.700 millones de dólares para 2026. Pero no todo fue números fríos: Peter Thiel se convirtió en blanco de la izquierda argentina, que lo usa como símbolo de la “venta del país” al capital extranjero, al punto de generar cinco horas de audiencias en el Congreso sobre sus inversiones locales — la política, una vez más, encontrando drama hasta en el gasoducto.