De Maricarmen a elecciones generales en menos de dos semanas
Hace apenas dos semanas, Maricarmen Abascal era una mujer de 87 años que estaba a punto de ser desahuciada de la vivienda madrileña en la que llevaba viviendo más de seis décadas.
Hoy España tiene elecciones generales convocadas para el 29 de noviembre.
Entre una cosa y otra ha ocurrido probablemente la semana políticamente más intensa de los últimos meses.
El martes, el Consejo de Ministros aprobó dos reales decretos con nuevas medidas de vivienda. Entre otras cosas, incluían la ampliación de la protección frente a determinados desahucios hasta 2030, cambios en los contratos de alquiler y medidas destinadas a limitar las compras especulativas de vivienda por parte de fondos.
El Gobierno quería convertir la indignación provocada por el caso de Maricarmen en legislación prácticamente inmediata.
El problema llegó tres días después.
Junts decidió votar en contra de los dos decretos junto a PP y Vox. El partido catalán argumentó que las medidas podían reducir la oferta de alquiler y que no frenaban suficientemente la especulación, mientras el PSOE defendió que buena parte de las propuestas de Junts ya habían sido incorporadas.
El viernes, los dos textos cayeron en el Congreso.
Y ahí cambió la semana.
Pedro Sánchez pasó el fin de semana consultando con su Gobierno y con dirigentes del PSOE sobre la continuidad de la legislatura. Finalmente, este lunes 5 de octubre anunció la disolución de las Cortes y elecciones generales anticipadas para el próximo 29 de noviembre.
España entra así en campaña electoral casi dos años antes de la fecha en la que, en circunstancias normales, habría terminado la legislatura.
Las candidaturas deberán presentarse entre el 21 y el 26 de octubre. La campaña comenzará oficialmente el 13 de noviembre, terminará el día 27 y los españoles votarán el domingo 29.
En apenas unos días, una crisis de vivienda terminó convirtiéndose también en una crisis de legislatura.
La calle tampoco esperó al 29 de noviembre
Mientras los partidos discutían dentro del Congreso, fuera de él el conflicto por la vivienda seguía creciendo.
La acampada de la Puerta del Sol continuó durante toda la semana y las protestas se extendieron a otras ciudades.
El sábado se convocaron más de 50 marchas en España. Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y otras ciudades acogieron movilizaciones para reclamar alquileres más asequibles y mayores garantías para los inquilinos. Los organizadores comenzaron además a plantear la posibilidad de avanzar hacia una huelga general relacionada con la vivienda.
El dato político es interesante porque las manifestaciones no terminaron cuando el Gobierno aprobó sus medidas.
Tampoco cuando los decretos llegaron al Congreso.
Y mucho menos cuando fueron rechazados.
Lo que comenzó con el desahucio de una persona concreta ha conseguido algo poco habitual: mantener durante casi dos semanas la vivienda como el principal asunto de la política nacional y contribuir, finalmente, al adelanto de unas elecciones generales.
Ahora el problema que los partidos discutían en el Congreso se trasladará directamente a las urnas.
La inflación vuelve al 4,9%
Pero quien quiera explicar el malestar español únicamente mirando el precio de la vivienda se estaría perdiendo otra cifra importante de esta semana.
El INE publicó el martes su indicador adelantado del IPC de septiembre.
La inflación habría alcanzado el 4,9% interanual, frente al 4,3% de agosto.
Es el nivel más alto desde febrero de 2023.
El aumento está relacionado especialmente con los carburantes, cuyos precios subieron mientras que un año antes habían bajado. También influyeron los paquetes turísticos.
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, también aumentó, aunque bastante menos: pasó al 3,1%.
Y el índice armonizado utilizado para comparar España con el resto de Europa alcanzó provisionalmente el 5,0%.
Es una combinación incómoda justo cuando empieza una campaña electoral.
España continúa creciendo y creando empleo, pero los precios vuelven a hacerlo a una velocidad que no se veía desde hacía más de tres años.
En mayo, la inflación estaba considerablemente más cerca del objetivo del 2%. Septiembre termina prácticamente en el 5%.
El dato definitivo se conocerá el 14 de octubre.
El paro sube y España bate un récord de empleo al mismo tiempo
Las estadísticas laborales publicadas esta semana dejaron una de esas situaciones que parecen contradictorias hasta que se mira cómo se calculan.
En septiembre, el paro registrado aumentó en 23.587 personas respecto a agosto y alcanzó los 2.379.505 desempleados.
Sin embargo, sigue siendo el nivel más bajo para un mes de septiembre desde 2007 y hay 42.160 parados menos que hace un año.
Al mismo tiempo, España ganó 92.327 afiliados a la Seguridad Social durante septiembre.
Es el mayor incremento registrado nunca en este mes.
El país cerró septiembre con una media de 22.437.553 afiliados, 739.888 más que un año antes. El 28 de septiembre se alcanzaron incluso 22.576.593 afiliados, el mayor registro diario de toda la serie.
Buena parte del crecimiento mensual tiene una explicación bastante poco misteriosa: septiembre significa volver al colegio.
Solo el sector educativo incorporó 63.499 afiliados respecto a agosto.
Pero hay otra cifra interesante.
España superó por primera vez los 3,6 millones de trabajadores extranjeros afiliados de media. Ya representan más del 16% de todos los afiliados a la Seguridad Social.
Además, a finales de septiembre había 421.306 trabajadores dados de alta procedentes del proceso extraordinario de regularización. Colombia, con 118.485, y Venezuela, con 71.999, eran los dos principales países de origen.
Así que el mercado laboral español termina septiembre con una imagen curiosa: sube el paro mensual, pero también aumenta el empleo hasta niveles nunca vistos.
Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
Cataluña termina la semana bajo el agua
Y cuando parecía que vivienda, elecciones e inflación ya habían ocupado suficiente espacio, el fin de semana terminó con una emergencia meteorológica.
Las lluvias torrenciales golpearon especialmente la provincia de Barcelona.
Al menos dos personas murieron y una permanecía desaparecida durante el temporal. Protección Civil envió alertas a los teléfonos móviles ante el riesgo de desbordamiento del río Besòs y pidió limitar los desplazamientos, evitar sótanos y plantas bajas y desplazarse a zonas elevadas cuando fuera necesario.
Los Bombers atendieron más de 1.300 incidencias y las lluvias afectaron también al transporte, con interrupciones ferroviarias y problemas en el aeropuerto de El Prat.
El episodio todavía no ha terminado completamente. Este lunes la AEMET mantiene la atención especialmente sobre Girona, donde pueden producirse nuevamente precipitaciones muy intensas.
El temporal cierra así una semana que ya era suficientemente movida antes de que empezara a llover.
Una semana que empezó con vivienda y terminó con elecciones
Hace siete días, el Gobierno intentaba responder a las protestas por la vivienda aprobando dos decretos.
Hoy esos decretos ya han sido rechazados, decenas de ciudades han salido a la calle y España tiene fecha para unas nuevas elecciones generales.
Mientras tanto, la inflación roza el 5%, el país registra más trabajadores que nunca, el paro mensual vuelve a subir y Cataluña afronta las consecuencias de un fuerte temporal.
Pero probablemente solo una cifra sobrevivirá a todos los titulares de esta semana:
29 de noviembre.
Dentro de menos de dos meses, los españoles volverán a las urnas.
Y resulta difícil encontrar un resumen mejor de estos siete días que este: España empezó la semana discutiendo cómo regular el alquiler y la terminó decidiendo quién va a gobernar el país.






