A diferencia de las elecciones presidenciales o legislativas, los comicios municipales y de intendentes en Argentina no tienen un calendario nacional unificado. Cada provincia decide cuándo votar: algunas eligieron intendentes en 2023, en simultáneo con las presidenciales; otras en mayo de 2025 (Salta, Chaco, Jujuy, San Luis); otras en septiembre de 2025 (Provincia de Buenos Aires, donde los intendentes acompañaron las listas legislativas); y otras en octubre de ese mismo año. La comparación directa de “un mismo intendente, dos ciclos” solo es posible donde se utilizó el mismo sistema electoral. En la mayoría de las provincias hay datos comparables entre 2023 y 2025, pero en contextos distintos: año presidencial versus elecciones legislativas de medio término.
Además, en septiembre de 2025, en la Provincia de Buenos Aires no se eligieron intendentes formalmente, sino diputados y concejales. Sin embargo, los intendentes pusieron sistemáticamente a sus candidatos a la cabeza de las listas de concejales y participaron personalmente en la movilización, convirtiendo la votación en su distrito en una prueba de fuego de facto para su gestión. Esto permite comparar su performance entre 2023 y 2025, aunque con ciertas precauciones.
Los ganadores: quiénes se consolidaron
Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas): el ejemplo por excelencia de fortalecimiento.
Nardini es el caso más documentado de consolidación municipal en todo el conurbano en un período de dos años. En octubre de 2023, con la movilización del peronismo al tope de la mano de Massa, su distrito le dio a Unión por la Patria el 49,97% de los votos, mientras que LLA rondaba el 25%. La brecha era de casi 25 puntos. En septiembre de 2025, ya con Milei en el poder, con recortes en las transferencias federales y una caída del rating del peronismo a nivel nacional, la lista Nardini/Fuerza Patria sacó el 65,51% contra el 24,82% de LLA. La brecha se amplió a 40,7 puntos. En octubre de 2025, en las elecciones nacionales en ese mismo distrito, Fuerza Patria cosechó el 50% y LLA el 34%: una ventaja de 16 puntos, menor, pero igual el segundo mejor resultado entre los 40 distritos del conurbano. Nardini ocupó consistentemente el primer o segundo lugar en imagen entre los 24 intendentes del conurbano durante 2024-2025, según encuestas de CB Consultora, con un 66-68% de imagen positiva. Su estrategia de uso directo del aparato territorial, con concejales que van puerta a puerta, se convirtió en un caso de estudio del “peronismo municipal” capaz de sobrevivir al retroceso nacional.
Mario Ishii (José C. Paz): el “barón” como valor seguro en tiempos de crisis
Ishii gobierna José C. Paz con interrupciones desde 1999 y está en su sexto mandato. En octubre de 2023, su distrito dio el 52% a Unión por la Patria frente al 24% de LLA. En octubre de 2025, fue 51% contra 31% para LLA. Formalmente, bajar del 52% al 51% parece un estancamiento, pero en el contexto del colapso general del peronismo en el conurbano (que a nivel nacional cayó del 37,5% al 31,7%), mantener el 51% es un resultado sobresaliente. Al día siguiente de la elección, Ishii salió a todos los medios con el mismo relato: “los intendentes son los que tienen los votos”, y los números de su distrito lo respaldaban mejor que cualquier argumento.
Mariel Fernández (Moreno): una historia de crecimiento inesperado
Moreno es uno de los distritos más complicados del conurbano en términos de pobreza y empleo informal. En octubre de 2023, Fuerza Patria sacó cerca del 42% contra el 26% de LLA (brecha de 16 puntos). En septiembre de 2025, la lista de Fuerza Patria en Moreno obtuvo el 49% y LLA el 33%: la brecha se mantuvo en 16 puntos, pero con una base electoral más alta para ambos. En los rankings de imagen de CB Consultora, Fernández se mantuvo estable en el grupo medio, con un 55-58% de imagen positiva, lo cual es un muy buen resultado para un distrito con esas carencias. En octubre de 2025, Moreno le dio al peronismo el 49% contra el 33%, uno de los mejores resultados en términos relativos.
Diego Valenzuela (Tres de Febrero): el salto a LLA sin perder terreno
Valenzuela comenzó como intendente del PRO y ganó su tercer mandato en octubre de 2023 con el 48%, con el apoyo directo de Juntos por el Cambio. A mediados de 2024, pasó oficialmente a la órbita de LLA, convirtiéndose en uno de los primeros intendentes “libertarios” del conurbano. En los rankings de CB Consultora, se mantuvo firmemente en el tercer puesto con un 63-66% de imagen positiva, siendo el único intendente oficialista en la parte alta de la tabla. Sus resultados en septiembre y octubre de 2025 no fueron récord, pero mantuvo sus posiciones a pesar de una aritmética política muy compleja: en septiembre, su distrito le dio a Fuerza Patria una ventaja de unos 40,7 puntos sobre LLA. Sin embargo, Valenzuela hizo campaña personalmente del lado de LLA y emitió un comunicado acusando al municipio vecino de San Martín de usar transporte público para trasladar votantes del peronismo, un gesto que define su postura política mejor que cualquier número.
Los perdedores: quiénes perdieron terreno
Quizás la principal conclusión estructural de las dos jornadas electorales de 2025 es que, si bien el peronismo ganó en la mayoría de los distritos del conurbano en ambas ocasiones, sistemáticamente perdió votos en términos absolutos. En la Provincia de Buenos Aires, en octubre de 2025, Fuerza Patria reunió 3.558.527 votos, es decir, 261.592 menos que en septiembre del mismo año. En algunos distritos, esta erosión fue muy evidente: en La Matanza, el distrito más grande del conurbano, el peronismo ganó las dos veces, pero con una ventaja reducida en octubre respecto a septiembre. Los intendentes de los bastiones “tradicionales”, como en La Matanza o Jorge Ferraresi en Avellaneda, se quedaron con la victoria, pero ya no pueden presumir del mismo colchón de seguridad con el que arrancaron en 2023.
Juan Zabaleta (Hurlingham): la derrota aplastante de 2023 como punto de partida
Esto ya es historia de 2023, pero es clave para entender el mapa de pérdidas. Zabaleta, siendo ministro nacional de Alberto Fernández, buscaba la reelección en Hurlingham en octubre de 2023. Sufrió una derrota inesperada: Unión por la Patria perdió en su propio distrito, un caso raro y humillante para un ministro-intendente en ejercicio. Esto se convirtió en el símbolo del colapso de la maquinaria territorial kirchnerista en varios distritos. Para 2025, el nuevo intendente de Hurlingham, Damián Selci (peronista), ya mostraba en las encuestas una imagen positiva del 41-43%, ubicándolo en la parte baja del ranking: uno de los arranques más débiles para un jefe comunal en el conurbano.
Malena Galmarini (Tigre): la derrota de 2023 y una rehabilitación complicada
Galmarini (esposa de Massa e intendenta de Tigre) perdió la reelección en octubre de 2023 en plena campaña presidencial de su marido. Esa derrota, una de las más cargadas de simbolismo en ese ciclo, demostró que ni siquiera el “apellido” de un candidato presidencial compensa las críticas locales a la gestión. El nuevo intendente, Julio Zamora (de la misma órbita del Frente Renovador), figuraba en noviembre de 2025 en los rankings de CB con un 62,5% de imagen positiva (quinto lugar entre 24 intendentes), una señal clara de que Tigre se está recuperando tras la crisis del recambio de poder.
Nivel provincial: Salta y el “batacazo” de LLA
En las elecciones de mayo de 2025 en la provincia de Salta, ocurrió un hecho que trascendió al conurbano y se convirtió en una señal a nivel nacional. En la capital provincial, la ciudad de Salta, LLA se impuso con un resultado “contundente”, en palabras del propio partido. Fue un golpe a las posiciones del gobernador Gustavo Sáenz y al sistema “Unidos por Salta”, que históricamente controlaba el municipio capitalino. Sáenz mantuvo los resultados provinciales en general, pero el intendente de la ciudad de Salta se convirtió de facto en una figura de Milei: una pérdida territorial que marcó claramente los límites de la influencia del gobernador en su propia capital.
Conclusión general: los intendentes pesan más que los partidos
La principal lección estadística de estos dos ciclos electorales (2023-2025) es que el resultado municipal en Argentina depende mucho más del intendente en particular y de su aparato que de la tendencia nacional o provincial. Nardini en Malvinas Argentinas e Ishii en José C. Paz le dieron al peronismo una ventaja sobre LLA de 1,5 a 2 veces mayor que el promedio provincial, a pesar de que los candidatos nacionales del peronismo perdían. En Córdoba y Santa Fe la historia es inversa: allí LLA ganó en octubre de 2025 con el 42,35% y el 37,5% respectivamente, derrotando a los oficialismos provinciales que confiaban en el recurso del poder institucional. Allí donde los gobernadores se asociaron demasiado con “Provincias Unidas” (el proyecto de tercera fuerza que apenas sacó un 7%), sus aliados urbanos fueron los más perjudicados. Tener una identidad política clara, ya sea del lado de Milei o del de Kicillof, dio mejores resultados que intentar ocupar un espacio intermedio en el centro del tablero.






